Palabras perdidas en Oporto

Vista de la Torre de los Clérigos, Oporto Vista de la Torre de los Clérigos, Oporto

En algún sitio debí perder el cuaderno que llevé a Oporto. Recuerdo haber escrito en el hotel y en un restaurante no muy lejos del puente doble de Eiffel. Años después, cuando recopilé los textos para El libro de las distancias, aquel cuaderno, o aquellas páginas, habían desaparecido.

Oporto tiene la peculiaridad de ser un lugar envejecido con dignidad, como Lisboa, a la vez que una metrópolis de orografía extraña. Todo esto le confiere una consistencia romántica e imaginaria. Ahora no sabría decir si estuve verdaderamente allí. Ni tengo casi pruebas de ello —acaso esta foto, que ni siquiera existe como tal—.

A veces pienso que ciertas cosas deberían tener la fugacidad de una canción en el aire: un texto en un papel que se destruye al terminar de escribir o una fotografía en un carrete velado. Se dan incluso grandes amistades que duran poco tiempo, unos meses, y dejan un inolvidable poso.

Hay algo de desprendimiento sano en el cuaderno perdido, de liberación. Quizás lo mejor de aquellas páginas sea su recuerdo. ¿Qué tendrían escrito?

G.G.Q.
Madrid, 15 de septiembre de 2021