Alejamiento de todo
Parque de Entrevías, Madrid, noviembre de 2024«Qué noble paz en este alejamiento de todo», escribió Juan Ramón Jiménez.
Querría uno que los vientos renovadores del otoño fueran ya los del fin del año. Bye bye, como se decía en el veinte. Que el crepúsculo borre lo que tenga que borrar y solo permanezca el trabajo obstinado de las hormigas, el lento peregrinaje con que el escarabajo atraviesa los caminos, el detalle preciso que revela lo rigurosamente auténtico: algunos rayos de luz del atardecer recorren el pelo Emma, una incandescencia que no podría ser inventada ni soñada.
Leo a trompicones. Duermo con un sueño tan profundo como las noches de invierno. Camino. Con un podómetro llevo una contabilidad precisa y absurda de los pasos que marco. Me pierdo en el placer de dedicar el tiempo a lo innecesario, a lo sanador que tiene aquello que no importa a nadie. Hago de la vida un espacio cálido como la tinaja de Diógenes.
Haría falta construir un romanticismo de la calma, renovar a los poetas intensos de la pena y venerar la tranquilidad de los dormitorios —la habitación sencilla, la cama, la ausencia de ruidos y luces, de pantallas y altavoces—. Recordad que las arengas belicosas siempre enardecen a unos pero benefician a otros bien distintos. Quizás con la poesía, a veces, suceda algo similar.
Parque de Entrevías, Madrid, noviembre de 2024
Parque de Entrevías, Madrid, noviembre de 2024
Parque de Entrevías, Madrid, noviembre de 2024G.G.Q.
Madrid, 2 de noviembre de 2024




