La reja

Embalse de San Juan, Mayo de 2023Embalse de San Juan, Mayo de 2023.

Si comes algo, guarda la cáscara hasta llegar a una papelera. Lo repetimos una y mil veces. Si el niño se cansa de guardarla, la guardo yo. Lo repito y lo hago. Si comes algo, guarda la cáscara hasta llegar a una papelera. La llevo en la mano. La guardo en la mochila. Lo entienden. Hace miles de años, al abrigo de la montaña, un humano impregnó su mano para dejar una huella, restos de pigmento rupestre, que intentamos atisbar desde el otro lado de una reja. El arte de la mano del hombre enjaulado para protegerlo de la mano del hombre. En el pasado, el abrigo era propicio para refugiar el ganado al calor de una hoguera y, en el presente, el turismo desaprensivo hace el resto —nosotros somos parte de ese turismo—. Nos hicimos una foto junto a la reja y volvimos por el sendero. También fotografiamos una lata de bebida energética que de alguna manera había llegado dentro de la reja protectora. Estábamos en mayo y el pinar era ya caluroso pero amable. En el camping, una vez sacudida la polvareda del camino, se disfrutaba de la sombra. Dormíamos la siesta después de pasear junto al pantano, vacío de turistas, pues aún era temporada baja, y cenábamos cualquier cosa al atardecer en la puerta del bungaló. Tengo un autorretrato de los cuatro junto al embalse —Óliver, avezado explorador, sujeta unos prismáticos—. Disfrutamos de un par de días allí y luego regresamos a Madrid con la idea de no tardar mucho en reservar otro fin de semana en el mismo lugar, aunque lo cierto es que nunca volvimos.

Inmediaciones del embalse de San Juan, Mayo de 2023 Inmediaciones del embalse de San Juan, Mayo de 2023.

Ahora, al bosque lo ha consumido un bosque de llamas. No sabemos qué queda de uno de esos lugares que formaban parte de nuestra historia personal. Hacen falta diferentes niveles de maldad o de negligencia, de esa forma de idiocia insensible, para permitir que el bosque arda a esta escala. Allá donde vaya, por todo el país, huele a humo: cuando no arde el pasto, alguien aviva las brasas de una barbacoa junto a un campo sin desbrozar, dando un impulso más a la ruleta de la mala fortuna. Quizás la más imperdonable de las imprudencias es la omisión del deber de prever, que es político pero también ciudadano.

Cerca de la orilla del embalse de San Juan, Mayo de 2023 Cerca de la orilla del embalse de San Juan, Mayo de 2023
La zona de la reja, donde las pinturas rupestres, no muy lejos del embalse de San Juan, Mayo de 2023. La zona de la reja, donde las pinturas rupestres, no muy lejos del embalse de San Juan, Mayo de 2023.

Salimos de Madrid a la vez que la nube de humo se acercaba por el oeste de la ciudad. En las redes sociales hay videos con música de Hans Zimmer que nos recuerda que todo esto era previsible, que se sabía ya de antes, que lo habíamos visto en el cine o, peor aún, que podemos recordar que esta misma calamidad la vivimos sin ir más lejos el año pasado y luego la olvidamos durante el invierno. Vivimos con espanto las noticias de las lluvias de torrenciales y de los incendios, recorriendo sin reaccionar un scroll infinito de catástrofes. Duermo intranquilo, como siempre, y me acuerdo de las rejas que protegían de los senderistas a las pinturas rupestres, las mismas rejas que usan en las cárceles para separar a los delincuentes del resto de la sociedad. En el lado legal, al abrigo de la montaña, no había nadie.

G.G.Q.
Madrid, 26 de julio de 2026