Apunte sobre la Alhambra
Apunte sobre la AlhambraEscribía Al-Jatib: «Yo soy un orbe de agua que se muestra a las criaturas diáfano y transparente un gran Océano cuyas riberas son labores selectas de mármol escogido y cuyas aguas, en forma de perlas, corren sobre un inmenso hielo primorosamente labrado».
Y esas "labores de mármol" que decía Al-Jatib eran formas naturales, firmamentos y selvas, a veces felinos pacientes, geometrías —quizas lisérgicas, ya lo dije—, pero también palabras: poesía y tipografía elevadas a la obra del Creador.
Hay un fractal de bellezas en cada detalle de los muros de la Alhambra, en sus cielos e incluso en las vetas del mármol liso, que traen en sus tonos carmesies el relato del crimen de los abencerrajes decapitados.
En todo hay algo que leer o escuchar, hasta en el aire hechizado . Las marcas de gubia en el artesonado son una pista que marca el orden cósmico. Donde antes trabajó paciente el artista sin nombre que horadaba formas en cada milímetro ahora se afanan con paciencia jardinera los restauradores. Los separan los siglos, insignificantes porque el tiempo parece detenido.
He vuelto a aquella mañana de invierno, da igual de qué siglo. Hacía tanto frío que los leones parecían dormidos. El mundo parecía hecho para ser contemplado. En medio de la sala, como un secreto susurrado entre los murmullos, te veía a ti.
G.G.Q.
Madrid, 14 de abril de 2021





