Modernura

Escena de la película Wall-e Escena de la película Wall-e

El progreso era esto. Una aplicación lee libros por ti con la voz de, por ejemplo, José Coronado. Leer sin leer: lo que siempre había querido. Hay incluso aplicaciones que te permiten saber el tiempo que hace sin tener que asomarte a la ventana. Qué maravilla, la tecnología de los teléfonos inteligentes.

Existen aplicaciones que te facilitan trillar sin ligar, sin pasar por el juego de la seducción que, parece ser, nos resultaba aburrido. O quizás sea que todo hay que hacerlo con urgencia y cronómetro. Ir a tiro hecho. Se especializan por gustos, edades, orientaciones, para que no entres en una comunidad en la que puedas encontrar a alguien inesperado. Uno puede permanecer agazapado, encerrado en sí, y asomar sólo cuando apremie la necesidad.

Lo reconozco: ya crucé la frontera y me quedo a este lado del conflicto generacional, pasaron los años y no entiendo lo que mi abuela llamaba "las modernuras". Sigo comprando libros, de esos que ahora llaman "físicos", discos, e incluso algunos días, si las obligaciones lo permiten, me gusta ir a la pescadería a hacer cola y mientras espero le enseño a Óliver los pulpos, los cangrejos, el pez de la boca grande... Soy un antiguo.

En Twitter puedes formarte una opinión rápidamente sin pasar por el tedioso proceso de informarte. Puedes incluso obviar el detalle de que tampoco es necesario tener una opinión sobre todo. Pero ya que nos la dan gratis, aprovechamos el 3x2.

Es todo muy cómodo: la enésima solución para adelgazar sin esfuerzo, diez consejos rápidos para dar ese giro que tanto necesitas en tu vida y ser feliz. Ya ni siquiera tienes que jugar a videojuegos: los puedes ver en directo por Youtube o por Twitch o por ese canal del plus en el que retransmiten competiciones (hay competencia en el sector, se ve que es un mercado en auge).

Los reproductores multimedia están llenos de opciones. Parece ser que hay gente que reproduce series y películas a mayor velocidad, con el *play* a 1.5, leyendo subtítulos en el idioma que le apetezca, para no tener que esperar esas escenas tan largas en las que los directores se recrean. Quién iba aguantar True Detective o La Isla Mínima, con tanto paisaje y tanto tiempo sin explosiones, ni efectos especiales, ni diálogos. Urge terminar de ver la temporada para poder afirmar en los mentideros y los corrillos del trabajo que "sí, ya la vi" .

Vivían sin hacer aquellos humanos del mundo futuro de la película Wall-e, pegados a sus pantallas sin mirar al tipo de al lado. Quizás su figura oronda y su pereza física eran una alegoría, más allá de una caricatura.

Pero no es nuevo, no. Nosotros ya éramos así de antes. Confundíamos el camino y el destino, el envoltorio y el regalo, el libro y la lectura. Hace no mucho pensábamos que la música era MP3 y que las películas eran ficheros en un ordenador. Luego vino la técnica y nos permitió adaptarnos cómodamente a nuestra querencia. Lo reconozco: me gusta poder decirte todo esto sin tener que mirarte a la cara.

G.G.Q.
Madrid, 5 de noviembre de 2020