Nieve del río
Paisaje pintado por Zhou Wenjing que recoge los últimos versos del poema Nieve del río de Liu Zongyuan.Hacer literatura —o hacer cine, o decorar palacios— es a la vez tan duro y tan placentero, a veces tan solitario, como cincelar una pieza de madera hasta que aparezca un dragón, trabajar una idea hasta convertirla en obra. Atrapar la idea como se atrapa un pez en un estanque y luego cincelarla. A veces, de esa obra lo más importante es lo que no se dice, lo que sólo se sugiere, como en una vieja pintura china en la que las formas se muestran mediante espacios vacíos, sin pintar. Algo así debió hacer Liu Zongyuan en aquel poema, uno de mis favoritos de la dinastía Tang:
Nieve del río
Hay mil montañas, pero ni rastro del vuelo de un pájaro.
Hay diez mil caminos, pero ni rastro de huellas humanas.
En una barca solitaria, un viejo granjero, con su sombrero y su abrigo de paja,
pesca a solas en la fría nieve del río.
江雪
千山鳥飛絕
萬徑人蹤滅
孤舟蓑笠翁
獨釣寒江雪
River snow
A thousand mountains, but no sign of birds in flight;
Ten thousand paths, but no trace of human tracks.
In a lone boat, an old man, in a rain hat and a straw raincoat,
Fishing alone, in the cold river snow.
G.G.Q.
Madrid, 14 de septiembre de 2025




