Primeros días de enero

Primeros días de enero

Desorientación de los primeros días de enero, esa especie de resaca de una fiesta demasiado larga. La gente bebe demasiado y el año empieza así: los vasos rotos en el suelo de las salas de baile, las corbatas perdidas, la camisa impregnada olores que hasta ahora no hubieras reconocido como tuyos, la nariz partida y el corazón hecho añicos. No hay esperanza en la vida sin la luz verde de un taxi libre, o de una rauda ambulancia. Os veo volver a casa con el orgullo vencido y los pies descalzos. Prisioneros de algo que pronto se olvida, a qué patíbulo creéis caminar.

A partir de aquí solo puede ir a mejor: es el tiempo en el que la luz crece. Tu voz afónica se afina conforme los días se estiran y el cielo retoma un color preciso, no ese espectro difuminado de las distorsiones polares y los licores baratos, sino el azul incontenible que quiebra hasta la densidad de las tormentas.

En Andalucía hay un sol diferente, un sol que invita a vivir en la calle, pero que aún aguarda dormido: un sol de enero borracho como un joven al amanecer de una noche eterna, días sin luz, primeros últimos tragos, primeros últimos besos, amores sin amores.

G.G.Q.
Madrid, 22 de septiembre de 2023