Una puerta entreabierta
Puerta de la casa del Ratón Pérez, en la Calle Arenal (Madrid)El límite entre la realidad y la ficción es una puerta entreabierta. El ratón Pérez cruzaba de su casa en la calle Arenal número 8 a una antigua quesería, ya desaparecida, que hoy en día es una tienda de souvenirs. ¿Visteis alguna vez al Ratón Pérez? Mis hijos lo vieron una tarde de visita, rebuscando por las alacenas de la casa oculta en Arenal número 8.
Yo no recuerdo haber sido un gran creyente del Ratón —sí de otras cosas—. Es posible que mucha gente se deje llevar por el magnetismo de lo fantástico —seres todopoderosos, lugares encantados, deseos concedidos—; otros bogan más allá por las derivas de lo ignoto o de lo inexplicable.
Recuerdo que ví en aquella casa de la calle Arenal a los niños recorriendo a gatas tras el ratón la alacena misteriosa donde, al parecer, avistaron al escurridizo múrido: lo perseguían con el afán de quien sigue el hilo de una trama hasta descubrir sus consecuencias últimas. Envidio esta facilidad: el cerebro de los niños es capaz de cruzar en ambas direcciones —como un ratón sigiloso que cruza con nocturnidad las calles de Madrid— la diminuta puerta que separa la realidad de la ficción.
G.G.Q.
Madrid, 16 de febrero de 2024




