Recuerdo de Alberti

La playa de Salobreña, Granada La playa de Salobreña

El mar es como un sueño. Tiene todo lo celeste de lo onírico de los poetas románticos. Es el nimbo ideal del continente. El libro de las distancias termina en el mar, en una playa parecida a ésta, de arenas toscas y aguas templadas.

En el colegio nos enseñaron unos versos de Alberti que se me grabaron a fuego en la memoria:

«En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar».

La mar con resaca de los navegantes, el mar plácido de los turistas con resaca, las olas arremolinadas, como lamiendo la orilla, tiran del corazón hacia dentro, inútilmente, porque todo lo que se podían llevar estaba ya robado desde hacía tiempo.

De niño miraba al horizonte e imaginaba que veía las costas de África. Yo sabía que estaban allí, desleídas por la bruma hasta confundirse con esa especie de niebla que acaricia en la lejanía la curva convexa del mar. Había mundo más allá del mundo y yo lo imaginaba con todas mis fuerzas: alguien al otro lado miraba también, sin ver, hacia donde yo estaba, y tenia este mismo pensamiento.

G.G.Q.
Salobreña, 2 de agosto de 2021